Ella me miró y dijo: ¿qué?
—Tu mirada rompió mi piel y llegó hasta mi corazón, Clavándose como una aguja en lino fino, Y con tal emoción dividió mi concepto de lo hermoso, En un antes del esplendor de tus ojos que queman con su mágico fuego —respondí. Luego volvió a verme, Esta vez con una sencilla y radiante sonrisa en sus carnosos y seductores labios, De esas sonrisas que definen tu realidad y que ya no puedes olvidar. A partir de entonces sueño con su hermoso rostro, Tierno y delicado como un pétalo de jazmín, Y mis días, horas y segundos son para buscar su imagen en cada silueta Que frente a mis ojos pasa por las calles. Y si la encuentro, quiera la vida ponernos juntos, Mi pasión, mi inspiración y toda mi vida pondré a sus pies.