Y pondré la mirada en ti, Por un segundo mis ojos te observarán, Y tan solo un suspiro envuelto en un latido tu piel sentirá. ¡Oh! Misteriosa musa que mi inspiración pone a volar, Que mis tiempos puede controlar, Y en una sola mirada, Mi pecho cual tambor hace sonar.
Oh, Luna, perla suspendida en la noche, Tu luz de plata, tesoro esquivo y fiel, Que baña mi ventana, mi humilde coche, Te agradezco este don, que, sin pedirlo entregas, Regalo etéreo sobre mi piel. Dicen que buscas, en la sombra terrena, Un eco mudo, un ancla en mi mirar. ¿Será que mi quietud tu viaje almena? Y así cruzamos, en la noche serena, Miradas cómplices, sin nunca hablar. Inalcanzable astro, faro de mi anhelo, Mi sueño audaz de rozar tu faz helada. Aunque la inmensidad me clava al suelo, Y un abismo nos teje su desvelo, Conservo la esperanza, en ti anclada. Nuestra amistad es la distancia y el silencio, Un pacto tácito en polvo estelar. El enigma que fluye, el mutuo lienzo Donde contrastes vienen, y yo venzo La soledad, al verte allá brillar. Tú, plenitud nocturna; yo, apenas sombra. Tú, ciclo eterno; yo, instante fugaz. Mas en la diferencia que nos nombra, Y en el respeto que mi alma te al...
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